lunes, 17 de agosto de 2015

Curiosidades... ¿Conoces a la Capybara?



Seguro que todos vosotros habeís sentido la necesidad irrefrenable de achuchar a vuestras cobayas, pero al ser tan pequeñas no es posible, ¿verdad? Pues no seré yo quién haga eso posible ya que es imposible. Pero sí que hay una manera de reprimir esas ganas, y es abrazando a una capybara.
Para quienes no las conozcan aquí os comentamos un poquito sobre ellas.

Estas cobayas gigantes no son como las nuestras, por lo menos no en tamaño, ya que las capybaras miden mas de 1 metro de largo y pesan nada más y nada menos que una persona adulta. Así que no podemos cogerla en brazos.
Por otro lado, la alimentación es muy parecida a la de las cobayas ya que las capybaras también son herviboras. En su hábitat natural también viven en grandes grupos, otra vez, igual que las cobayas. Las podemos encontrar libremente correteando por Colombia y diversos países de América Latina.
Su época de apareamiento es durante la primavera, y pueden dar a luz hasta 8 nuevas capybaras, mientras que las cobayas no pueden hacerlo. A diferencia de las cobayas que tardan sobre 2 semanas en desamamantarse de su madre, las capybaras pueden comer hierba a la semana de haber nacido, pero pueden seguir amamantando hasta 16 semanas. Y, ojo al dato, porque es muy curioso: amamantarán de cualquier madre que se ofrezca, no harán reparo alguno.

Tienen un rasgo en común con los hipopótamos, y es que las capybaras están totalmente adaptadas a la vida en el agua y el lodo. Aunque parezca cosa sorprendente, son muy rápidas en el agua al igual que en tierra. Si se quieren dar un chapuzón, dan un salto tan increíble que se sumergen en el agua de cuerpo entero y pueden quedarse ahí varios minutos. Las patas ya no se parecen tanto a las de las cobayas. Éstas son gruesas y parcialmente palmeadas, no parecen garras como las de las cobayas, ya que les ayuda a ser grandes nadadoras.
Suelen estar acomodadas entre los jacintos de agua, que les sirve a las crías para protegerse de los caimanes que puedan acechar. Por suerte los caimanes no pueden contra una capybara adulta porque tienen una piel muy gruesa, pero las crías son un objetivo fácil y suculento. De hecho solo 1 de cada 20 crías sobreviven, por ese motivo tienen que aprender a nadar audazmente y así escapar de su depredador.
Entrada redactada por: Lau

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